La Fe, El Testimonio Tácito

La fe es lo que nos justifica ante Dios y le honra como Dios. Es un estilo de vida que contrasta con el mundo que nos rodea. Nos distingue como pertenecientes a un reino diferente y es un testimonio que grita al mundo y proclama la gloria de Dios sin pronunciar palabra.

Este poderoso testimonio viene del hecho de que el camino de la fe requiere que te enfrentes a varios retos, y requiere que te sientas incómodo. Requiere que confíes en la fuerza y la sabiduría de Dios y que no dependas de tu propia capacidad o entendimiento. Requiere una confianza total en Dios.

Tanto si das un paso al frente con fe como si no, te enfrentarás a obstáculos y a la oposición, al igual que el resto del mundo. El Padre hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos por igual, y de la misma manera la Biblia promete que tendrás pruebas y tribulaciones en esta vida, nadie está exento. Dicho esto, también promete que a pesar de esas cosas puedes tener paz y seguridad, a través de la fe.

Ahora bien, esto significa que la fe no consiste en que Dios cambie tus circunstancias, sino en que Él te transforme para que tus circunstancias no te cambien a ti. Para que cuando las cosas en tu vida sean sacudidas, tu no lo seas. Cuando la confusión abunde y te rodea, tu mente estará clara. Cuando los resultados sean inciertos, tú tendrás confianza. Cuando las situaciones a tu alrededor estén agitadas, tú estarás en paz.

Debo señalar aquí que es un engaño común que estar en paz y estar cómodo sean sinónimos. Estar cómodo significa que las cosas están dentro de tu poder de control y comprensión. Significa que estás viviendo una vida dentro de los límites de tu propia fuerza, conocimiento y limitaciones. Estar cómodo significa que ya no estás creciendo, sino estancado y a punto de morir.

Sin embargo, estar en paz significa que a pesar de tu incomodidad y de no conocer el resultado, tienes confianza en Dios, seguro de que Él tiene el control. Tienes la certeza de que Él es bueno y fiel, y que todas las cosas las hace para el bien (no para la comodidad) de aquellos que lo aman, y que todas las cosas se desarrollarán según Su voluntad buena, perfecta y aceptable.

Debemos recordar que vivimos por Su nombre y no por nuestras propias preferencias, después de todo. Así que, si estás caminando en la fe, estarás nervioso e incómodo. Personalmente estarás mal equipado y con poco poder, PERO si no lo estuvieras, no habría razón u oportunidad para confiar en Dios y no habría necesidad de fe.

Si realmente quieres ser un testigo efectivo de Dios, necesitarás vivir una vida de fe. Así pues, da gracias a Dios por el don de la fe, ya que a todos se nos ha dado una cierta medida, y empieza a dar pasos en ella. Es esencial si de verdad deseas agradarle y quieres cultivar la intimidad con Él. Prepárate para sentirte incómodo y nervioso, pero también para asombrarte de lo que Él hará en ti y a través de ti cuando confíes plenamente en Él.

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