¡Sube la luz!

La historia de Pablo y Silas en prisión, adorando a Dios en medio de una intensa tribulación, es una característica tan importante de un espíritu de superación que a menudo se pasa por alto y se infravalora.

Cuando las tinieblas aumentan, suele hacerlo también nuestra desesperación y confusión. La esperanza comienza a desvanecerse y el fuego de la fe ferviente comienza a sofocarse y morir.

¿Qué hizo diferentes a Pablo y Silas? Había una convicción en su corazón, una decisión no negociable de no dejar que la oscuridad les hiciera cambiar de opinión sobre la bondad, la fidelidad y la soberanía de Dios.

Cuando las cosas se pusieron más oscuras, encendieron la luz. Cuando la desesperación empezó a hablar más alto, empezaron a adorar aún más alto. Cuando la confusión empezó a retorcer la razón y a hacer preguntas vanas, ellos respondieron con la respuesta que siempre es verdadera.

Dios es el Señor, es bueno y siempre fiel. Esta verdad estaba asentada en sus corazones como irrefutable y nada ni nadie iba a hacerles cambiar de opinión o de lealtad.

Así que cuando la oscuridad es tan oscura que es casi tangible, cuando la mente no tiene ninguna razón para la esperanza, y la batalla parece casi perdida, ¿qué vas a hacer? ¿Qué has decidido que sea la verdad en tu corazón?

Yo digo que enciendas la luz.

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